Hubo un tiempo por allá del 2002 y 2003 en el que arrastraba a mi viejito a cuanta expo boda Cibeles organizaba; que la de primavera... ahí andábamos. Que la de otoño... pues también. Me la pasaba viendo sitios de bodas, hojeando revistas en busca de vestidos, quebrándome el coco pensando en los recuerditos más bonitos y originales, viendo fotos de ramos, arreglos florales y soñando despierta con mi luna de miel en Venecia o París o en algún crucero por las Islas Griegas (ja!), pensando en cuál canción bailar, si I Don't Wanna Miss a Thing de Aerosmith o From This Moment de Shania Twain o las dos. En fin, todo con lo que siempre ha soñado uno desde que se está chirris.
Pues muy poco me duró el gusto porque cuando comunicamos a nuestras respectivas familias de nuestros deseos y planes de casarnos por la iglesia y hacer fiesta, mi mamá inmediatamente salió con la jalada de
"nosotros no tenemos dinero" (para un evento de esa magnitud). Y me aguitó el payasín como ustedes no tienen una idea ya que jamás imaginé que me fuera a salir con una cosa de esas! Yo pensé que le iba a dar gusto puesto que ella cuando me tuvo a mí pues no fue la más ideal de las situaciones y supuse que iba a decir que contábamos con ella para lo que fuera y que su actitud iba a ser diferente, pues como se supone que reaccionan las mamás cuando sus hijas van a casarse. Lo gacho del caso era que no le estábamos pidiendo absolutamente nada, ya que nunca fue nuestra intención que nuestras respectivas familias se pusieran la del Puebla, al contrario, nosotros íbamos a correr con todos los gastos. Pero lo que me emputa
(pardon my french) es que cómo es posible que ni siquiera dijera que ella ponía el
inche pastel o las invitaciones o algo por estilo; está bien que nunca nos sobró el dinero pero tampoco estábamos en la ruina y con facilidad hubiera podido brindarnos algo, claro, si por lo menos hubiera tenido intenciones. Pero qué tal cuando ahí andaba de facultosa ofreciéndose a amadrinar de algo a las hijas de sus amistades, eh? Además, todavía faltaban algunos meses para el evento y podía uno ir pagando poco a poco pero simplemente, no quiso. Ah, pero que no se tratara de los quince años de mi hermana! O cuando ella misma se casó por allá del '94, cuando yo tenía 14 años, donde tuvo padrinos a diestra y siniestra, hubo tremendo fiestón, barbacoa y anexos, pisto a morir, tocaron como tres grupos entre ellos la
Sonora Villa del Mar que supuestamente es o era muy famosilla, con el cuento de que toda la familia del marido de mi mamá son músicos... y pues todas las cosas y tradiciones que se usan allá en el sur. Yo le armé todos los centros de mesa y ahí anduve apoyándola y todo para qué? Para que cuando se acabara la ceremonia se tomara fotos afuera de la iglesia con un titipuchal de gente que apuesto solamente conocía a una parte. Para que cada vez que yo me pusiera a cuadro me sacara argumentando que faltaba éste y aquél. Para que a final de cuentas en el dichoso álbum no saliera en absolutamente ninguna foto, bueno excepto en dos y eso porque una la tomaron de enfrente para atras y ahí me alcanzo a ver allá parada como estúpida deteniendo la pared de la iglesia porque ni asiento me tocó y la otra ya afuera de colada porque me alcancé a ver. Qué padre, no?
Voy a pedir el álbum, las escaneo y las subo después.
Yo siempre había querido una boda de otoño (septiembre) ya que es mi estación favorita y aparte son nuestros cumpleaños, así que empezamos nosotros solos a planear todo.
Anduvimos viendo lo de la iglesia; le echamos el ojo a La Divina Providencia, apartamos el salón, anduvimos viendo las flores y las invitaciones, etc. cuando para el colmo de nuestra méndiga mala suerte, agarran a mi viejito con el carro de Tlmx fuera del área donde debe andar y a la fregada que se hizo un arguende mundial; ya lo andaban corriendo, le metieron investigación no sé si por parte de la empresa o del sindicato y a final de cuentas su castigo fue una suspensión por tres meses. Bastante dura si tomamos en cuenta que muchos de sus compañeros han hecho cosas peores, mucho peores y los castigos han sido mínimos... Así que hasta ahí llegaron nuestros sueños de bodorrio y 7 días después de haber apartado el salón, tuvimos que ir a cancelarlo, claro, no sin antes pagar una penalización de $4,000.00 y así terminar perdiendo $6,000.00.
Ahora ya no me interesa en lo más mínimo el casarme por la iglesia. Ya le perdí totalmente el chiste y no pienso volver a pararme en ninguna expoboda. Si algún día se me ocurre que siempre sí quiero bodorrio con todo el shabang, no habrá ceremonia, solamente una bendición y después el guateque; aunque no sería lo mismo porque la ilusión desapareció así que pues...